Este jueves 15 de octubre se realizará la 5° Marcha Federal Universitaria. La convocatoria fue impulsada a partir de los sucesivos incumplimientos de parte del gobierno a la Ley 27,795, pero  no sólo apunta a la defensa de la Universidad, sino de la Educación en su Conjunto, la Soberanía Nacional y la Democracia.

La marcha convocada desde el Frente Sindical de las Universidades, los rectores y numerosas organizaciones, se impulsó ante la reiterada negativa del gobierno a cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, que el gobierno mantiene “suspendida” contra la decisión de las 2/3 partes del Congreso y sucesivos fallos de la Justicia.

Para este 15 también está convocada una sesión en la Cámara de Diputados de la Nación con el objetivo de derogar de una vez por todas el DNU 70/23. Dicho decreto lleva más de 1000 días de vigencia, con algunas partes suspendidas por la Justicia, pero sin que haya sido tratado NUNCA por la Cámara baja. El DNU modificó más de 70 leyes, derogando i9ncluso a 40 normas, afectando a los derechos de los trabajadores, la soberanía nacional y muchos otros aspectos de enorme importancia para el país. A pesar de eso, el Decreto continúa sin haber sido revisada por el órganos legislativo (el Senado ya lo había rechazado en Marzo de 2024 por 42 votos contra 15).

El tema volvió a posicionarse en la agenda ante la decisión de la Corte Suprema que revocó una cautelar que había frenado la eliminación de la Ley de Tierras, habilitando de esa forma que se vendan a extranjeros sin ningún límites las áreas rurales, zonas de fronteras e incluso espejos de agua. La eliminación de esos límites fue masivamente rechazada el pasado 6 de agosto.

En el caso de las Universidades, al día de la fecha la Justicia resolvió cobrar multas a la Jefatura de Gabinete por el incumplimiento de la Ley, a pesar de lo cual el poder ejecutivo  continúa sin acatar a los otros poderes.

El desacato efectivo del gobierno a la Ley, sumado a la larga vigencia de hecho de un Decreto de alcances graves para el país, revelan el riesgo creciente en que se encuentra la Democracia, con espacios cada vez más reducidos y una institucionalidad en retirada frente a los mandatos de organismos extranjeros y los intereses de los sectores más poderosos.

 

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